Recogida del kiwi

Miyares (Piloña), C. CORTE El kiwi tiene recorrido en Piloña, donde en los próximos diez días está prevista la recolección de más de doscientas toneladas de esta fruta. Una decena de operarios trabajan desde el lunes en la recolección de kiwis en la Vega d’Aguín, en Miyares, que cuenta con 10 hectáreas de terreno dedicadas a un producto que este año llega “grande y de calidad”, según el capataz, Valentín Carrocera. El buen tiempo cosechado en la época de floración, allá por finales de mayo, fueron claves para la abundancia, dice.

Al propietario de la finca, Manuel Cimas, no le queda duda de que el futuro del campo piloñés pasa por impulsar esta fruta “muy demandada” y por eso planea ampliar la producción hasta las 17 hectáreas. La ubicación interior de la Vega d’Aguín, que cuenta con orientación sur, favorece la obtención de un kiwi sazonado y de recolección temprana, que al recolectarse a finales de octubre, casi dos semanas primero que otros, gozan de ventajas en el mercado. “Aquí hace un clima muy frío de noche y muy caluroso de día, unos cambios climáticos óptimos para acelerar la maduración”, indicó.

La intención de Cimas, que echo a andar la explotación piloñesa en 2002, es la de implantar una nave de frío y de calibración al pie de la finca de Miyares, además de invertir en placas solares para cubrir las necesidades energéticas de la plantación. Mientras llegan los permisos y con el objeto de evitar intermediarios, para esta campaña prepara en el polígono industrial de la Recta de Lléu un punto de clareo y venta directa que dará trabajo a finales de este mes a una decena de personas durante la época de comercialización. Ya hay supermercados de País Vasco, Madrid o Galicia interesados en adquirir los kiwis. Para el frío utilizarán momentáneamente una nave en Silvota. Queda así descartado el proyecto de acondicionar la antigua fábrica de Chupa Chups de Villamayor como punto de venta.

Tras la campaña temporal de recogida, algunos empleos se mantendrán para el mantenimiento de la finca. “Cuando lleguen las primeras heladas y caigan las hojas hay que ponerse a podar, cortar las gomas de amarre, desbrozar… hay trabajo hasta marzo”, cuenta Carrocera. “Las cifras cantan por sí solas. Avellanas sólo se recolectan sobre 7.000 kilos en Piloña. De kiwis son toneladas y todavía hay margen de crecimiento en la cuenca del Piloña y del Sella”, relata el empresario, que no sólo ofrece el fruto sino que abre mercado con la venta de 3.000 plantas trepadoras.

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